miércoles, 10 de abril de 2019

Arte y Cultura

FALLECIÓ EL ESCRITOR MONARCA DE LA LITERATURA VAMPÍRICA, EL MEXICANO DE ORIGEN HÚNGARO: LAZLO MOUSSONG. IMPORTANTES NOVELISTAS DE FICCIÓN COMO GONZÁLO MARTRÉ, LAMENTAN SU AUSENCIA.

ANA MARIA LONGI

Lazlo Moussong, el escritor mexicano-húngaro, que condujo a la Literatura Nacional, por los inexplorados y emocionantes senderos del llamado: "Humor Vampírico", falleció el pasado 24 de febrero de 2019, aquejado por problem
as circulatorios y cardio-respiratorios. Razón por la cual, su hijo Aurés Moussong ---quien cuidó al gran personaje dentro de la mayor entrega, discreción e intimidad, dentro del proceso hospitalario---, lo comunicó a esta reportera con profundo dolor. Noticia, que por supuesto se ha venido esparciendo dentro de los exclusivos foros intelectuales de colegas, editores y amigos a los que el apreciado escritor y periodista perteneció de manera muy especial, desde hace más de 50 años.
Al momento, lo llevamos en la memoria, con declaraciones polémicas como ésta: "Sobre Castillos en la letra, Yenko Kanev, investigador búlgaro de literatura hispanoamericana y profesor en la Soborna, en un extenso ensayo que escribió sobre ese libro, declaró y explicó por qué le fue imposible clasificar mis textos, explicación que tampoco entendí yo (así que quedamos a mano). Siguió Tórrido Quehacer, dividido en dos partes: cuentos y ensayos. El tercero, realmente muy breve, fue una teoría del Universo, en la que contradigo ---no científica sino imaginativamente---, una tesis fundamental del gran investigador Hubble, y el cuarto Extrañas Sustancias, cuyos textos organizo en temas de mi invención. Finalmente estoy preparando ya el libro completo de los cuentos de mi tío Tibor, el vampiro".
Así que para los medios informativos que tanto lo tratamos y admiramos, el recordarlo, nos ha resultado muy triste claro está; pera también hermoso y evocador. Porque Lazlo, como decíamos, se colocó desde antes de los ochenta, en la solitaria pero muy exitosa contraesquina del calificado "Humor Vampírico, con libros tan fuera de serie como "Castillos en la Letra", publicado por la Universidad Veracruzana; y extrañamente, porque se ha sabido que no hacen reediciones, propusieron, sin embargo, una segunda, que también se agotó. Después abrió con unos cinco cuentos de "Mi tío Tibor, el Vampiro", en el cual hay muchos juegos de humor o pensamiento satírico de una lógica ilógica. Ningún lector olvida tampoco "Tórrido Quehacer", editado por Siglo XXI; "Una Teoría del Universo", apoyado por Plaza y Valdez y entre los más recientes, el devorado: "Extrañas sustancias", editado por Colofón.
Y cuando le preguntábamos: Lazlo: ¿Tú viniste de Hungría? hacía gala de su sentido del Humor: "Sí, pero fue un viaje muy pesado...¡Imagínate! venir volando a lo largo del Atlántico y desde el centro de Europa! En realidad, nací en Alvarado, Veracruz, pero me trajeron al DF de un año de edad, así que soy chilango. Pero mis orígenes han sido tajantemente bipolars: Fíjate: Mi abuelo era, en el Imperio Astrohúngaro, director de una escuela dexclusiva para militares y aristócratas (este tipo de escuelas imperiales aparecen durante y para el Imperio y se muestran muy bien en ese excelente fil Coronel Readl y mi tío mayor, Miklos, fue un general que ganó una batalla importante en un lugar llamado Tomosy. Puesto que el protocolo no permitía dar títulos nobiliarios a quienes no tuvieran apellido alemán, austriaco o húngaro, el emperador Francisco José decidió imponer a mi tío el apellido Tomosy, y sí pudo darle ese título nobiliario. Mi apellido es franco-húngaro.
Pero, por otro lado, a Lazlo Moussong, gustaba también de hacer referencia a su segundo apellido: Placencia. "Abundante en Villa de Ayala, cerca de C uautla. Y mi abuela materna vivisó, nada menos que con Eufemio Zafata, en plena Revolución; no sé si esto fue antes o después de la muerte de su esposa. Mi abuela era íntima amiga de la maestra Josefa, esposa de Emiliano. Todos los domingos se iba a Anenecuilco con las tres hijas de Eufemia y mi mamá. Has de saber que un día tuve una increíble sorpresa: Entré a conocer el Museo de la Revolución Mexicana, que está abajo del Monumento a la Revolución, y en una pared estaba una foto como de 60 x 40, con un montón de generales de la Convención y una dama distinguida y muy bien vestida (la única mujer entre todos) entre Eulalio Gutilérrez y Eufemio en su característica posición y actitud fanfarrona. Las identificación dice: "Grupo de delegados convencionistas saliendo de una sesión". De ahí viene mi bipolaridad de identificación en mi ser interior, mis actitudes ante la vida y en mi literatura que se considera original. ¡Claro! Con esos orígenes nunca supe si yo era yo o mi otro yo. Y encima, échale que soy de signo Piscis: el signo de las contradicciones". Así que gracias Lazlo por compartir  siempre con nosotros aspectos tan interesantes de tu vida personal e intelectual. Gracias.